SERRANÍA DE GRAZALEMA Parque Natural
SERRANÍA DE GRAZALEMA             Parque Natural
Vista del Pinsapar desde los aledaños del Valle del Reves. Foto. A. Barroso Robles

Tomaremos la carretera que une Zahara de la Sierra con Grazalema, ascendiendo el Puerto de las Palomas (1.260). A unos 4 kilómetros de la primera población, 8 kilómetros si venimos desde el cruce de Grazalema, se halla el Puerto de los Acebuches (700 m), donde veremos la entrada al Pinsapar, para lo que tendremos que pasar una cancela que, por regla general bordearemos por su lado izquierdo. Esta pista forestal discurre durante 4 ó 5 kilómetros aproximadamente hasta llegar al Llano del Revés.  En nuestros primeros pasos a la derecha discurre el cauce del río Bocaleones, el cual se dirige hacia la Ermita de la Garganta para continuar con su ardua labor de horadar los materiales calizos por donde se filtra. Algunos tajos que asoman entre la vegetación típicamente mediterránea y principalmente arbustiva, dejan paso a las primeras elevaciones de la sierra con nombres tan sugerentes como la Cornicabra, el Puerto de la Miera, la Cañada de la Cornicabra, el Puerto del Sabinarejo y muchos nombres más que nos indican con su toponimia la relación de
la vegetación con el medio. Pasaremos por el cauce del arroyo del Quejigalejo que, exceptuando los días de fuertes lluvias, rara vez lleva agua. Junto al carril crece el labiérnago u olivillo (Phillyrea angustifolia), arbusto de unos tres metros de altura. Sus ramas son largas y algo flexibles, de color grisáceo; las hojas son estrechas y largas, lanceoladas, el margen es entero aunque también le salen unas pequeñas puntitas bastante separadas unas de otras; el pecíolo es corto y las flores que nacen en los meses de marzo a mayo salen de las axilas de las hojas en cortitos ramilletes de color blanco-verdosas. El fruto es una drupa globosa con un piquito, tornándose negra al madurar al final del verano e incluso primeros de otoño. Asoman entrelazadas las madreselvas, zarzaparrillas, torviscos y durillos. Nos llamará la atención un arbolito que nace junto al carril a nuestra mano derecha, se trata del piruétano (Pyrus bourgaeana) también conocido en la sierra como peruétano o peral silvestre donde crece muy repartido por muchos rincones, aunque es escaso; es algo espinoso con las hojas de forma ovadas y el pecíolo largo, las flores van reunidas en pequeños ramilletes, al final de las ramas, de color blanco ligeramente rosados que se muestran desde finales de febrero a mayo; el fruto es una drupa con forma de pera de color amarillento durante el verano y primeros días del otoño.

 

Por estos lares haremos un alto en el camino y bajaremos a observar una típica construcción serrana, se trata de los caleros o pozos de cal, construidos en antaño para la obtención de la cal.

Los buitres leonados son nuestros acompañantes durante todo el trayecto, infinidad de aves forestales a la búsqueda de alimento entre las espesura de la vegetación, entre ellos el ruidoso arrendajo.

A nuestra izquierda parte la Cañada de los Ballesteros que asciende a la meseta de la Viña del Moro y cortijo del Pinsapar (ruinas) El camino serpea por la base del Cerro del Montón (1.010 m), a medida que lo bordeamos veremos a nuestra izquierda mezclados entre madroños y lentiscos, un arbusto que nos llamará la atencion por presentar el tronco de color negro, como si hubiera sido flameado por el fuego. Se trata del brezo (Erica arborea) que prefiere los suelos calizos, apareciendo ejemplares de gran porte. Pronto aparecerá a nuestro frente la vertiente norte de la Sierra del Pinar, donde se encuentran las máximas cotas de la provincia de Cádiz (Torreón 1.654 m), y el Pico del Águila de 1.500 metros de altitud, como cumbres más significativas, extendiéndose en sus laderas el bosque de pinsapos mejor conservado del mundo.

Cruzamos el cauce del arroyo del Pinar, y una vez en el llano podremos contemplar en toda su magnitud, de izquierda a derecha (Este-Oeste), toda la crestería de la gran mole de la Sierra del Pinar, cubierta de un manto verde de pinsapos que llega hasta las cercanías del llano del Revés. En éste, existe un vivero acondicionado por la Consejería de Medio Ambiente que no se puede visistar. En cambio sí podemos optar por pasar al otro lado del arroyo del Pinar y pasear entre los grandes quejigos que esbeltean en este lugar y poder adentrarnos en el pinsapar por el camino de los pinsapos por un recorrido realmente bello. A nuestra vuelta nos espera una rica fuente donde podremos proveernos de agua fresca y pasar un rato inolvidable.

El camino de los pinsapos. Foto. Antonio Barroso Robles
Atardecer sobre la Sierra del Pinar. A. Barroso
La Gente de la Sierra. Foto. A Barroso
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© Antonio Barroso Robles

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