SERRANÍA DE GRAZALEMA Parque Natural
SERRANÍA DE GRAZALEMA             Parque Natural

Por parte de los mamíferos, el ciervo (Cervus elaphus) es él más grande de todos. Se ha introducido de forma natural desde las vecinas sierras de Ubrique y los Montes de Cortes de la Frontera. Nuestro encuentro con este animal prácticamente será casual, ya que gusta de estar oculto en la maleza del bosque, saliendo al anochecer a los calveros y regatos donde beber, tambien podemos sorprenderlos a finales de septiembre y primeros de octubre en la ya conocida berrea y brama que emiten durante el celo. El corzo (Capreolus capreolus,) cérvido de mediano tamaño, ocupa zonas de vegetación densa, asomándose a pequeños calveros del bosque, teniendo como costumbre hacerlo a muy temprana hora del día o con el crepúsculo. Su observación resulta un tanto difícil, denotaremos su presencia por los ladridos que emite, pero en tanto se aperciba de nuestra presencia desaparecerá velozmente por lo más intrincado de la vegetación. La gineta (Genetta genetta), de hábitos netamente nocturnos, recorre todos los rincones de la arboleda en busca de alguna presa o para desvalijar algún nido. El zorro (Vulpes vulpes), recorre prácticamente en su totalidad los linderos y setos en busca de comida, llegando incluso a vertederos incontrolados próximos a las poblaciones.


En el medio forestal son especialmente abundantes las aves. Por parte de las insectívoras existen pitos reales (Picus viridis) y picos picapinos (Dendrocopos major), que prospectan los troncos de los árboles en busca de larvas.Entre las avecillas que trajinan en la foresta y presentes en gran parte de los itinerarios, podemos ver herrerillos (Parus caerueleus), carbonero común (Parus major), mito (Aegithalos caudatus) reyezuelo listado (Regulus ignicapillus) y el incansable petirrojo (Erithacus rubecula). Lo acompañan elarrendajo (Garrulus glandarius) ave de mayor tamaño que las anteriores y de la familia de los córvidos, la que identificaremos fácilmente por los gritos que emite en los días de otoñada. El águila culebrera es estival, construyendo su nido en las copas de los árboles más maduros, al igual que el ratonero común (Buteo buteo) que veremos no pocas veces sobrevolando a mediana altura sobre los campos serranos. El águila calzada (Hieraaetus pennatus), ligeramente más pequeña que la anterior pero más vivaz y certera en la caza. En los viejos árboles vive el cárabo (Strix aluco) y también el búho chico (Asio otus), ambos sedentarios y con gustos parecidos en cuanto a la alimentación, que basan principalmente en pequeños roedores.


Finalmente cabe citar a los reptiles que se reparten por los distintos biotopos anteriormente descritos. Los reptiles son animales perfectamente adaptados a la vida en tierra huyendo de las zonas frías y húmedas, alimentándose principalmente como el caso del lagarto ocelado (Lacerta lepida), de pequeños roedorese incluso de pequeñas lagartijas, aunque también se les ha visto comer frutas.  Aquí en la sierra suele vivir en linderos de huertos y olivares e incluso utilizando viejos troncos huecos de encinas cerca de los mil metros. Son grandes, de unos 50 cm. de longitud incluida la cola, muy fácil de reconocer por sus tonos verdes y las bandas laterales punteadas de color azulado, de ahí su nombre. La lagartija colilarga (Psammodromus algirus), que gusta de vivir en lugares soleados, larga de unos 20 0 25 cm, con el cuerpo delgado y cilíndrico. En cuanto a los anfibios, éstos sí escogen los hábitats húmedos y el agua para procrear. Existe el sapillo moteado (Pelodytes punctatus), el sapo común (Bufo bufo) entre la maleza de juncos y arbustos oiremos croar a la ranita meridional (Hyla meridionalis), y la salamandra común (Salamandra salamandra), que sale después de los días de lluvias de su escondite, ya que es un animal nocturno, con movimientos lentos y pausados, alimentándose de animales curiosamente lentos como babosas y lombrices.


Añadir que según el ecosistema por el que nos hallemos, también es para muchos de nosotros muy gratificante prestar especial atención a la fauna invertebrada encontrándose en la Sierra muchos de estos animales de costumbres y hábitos realmente sorprendentes y en algunos casos, en peligro de extinción.


Aunque muchos consideran a los insectos como animales peligrosos, dañinos o como poco molestos, la gran mayoría de estos animales , aparte de sus hábitos y vistosidad, son beneficiosos. Muchos de ellos, por ignorancia en algunos casos, están al límite de la desaparición, tal es el caso de la Mantis o Santateresa, que se alimenta de insectos y no causa ninguna picadura venenosa o algo parecido como se tiene en la crencia popular. Los insectos se encuentran en todos los lugares, en los ríos, las rocas, las flores, los árboles, bajo la hojarasca etc. Muchas plantas y frutos dependen en gran medida de ellos, quienes contribuyen a llevar el polen de una flor a otra, limpiar el suelo de materias orgánicas muertas, insectos que atacan el follaje y otros que perforan la corteza y la madera de los árboles. Arañas, libélulas, saltamontes, escarabajos, mariposas que tanto embellecen los lugares por donde caminamos y por los que tanto nos sentimos atraídos.


Cada vez son más los naturalistas, zoólogos y en general estudiosos que trabajan a la búsqueda de animales en pro de la investigación sobre las pautas de comportamiento de estos seres vivos que en muchos casos siguen siendo unos desconocidos.



Herrerillo comun. Foto. A. Barroso Robles
Atardecer sobre la Sierra del Pinar. A. Barroso
La Gente de la Sierra. Foto. A Barroso
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© Antonio Barroso Robles

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