SERRANÍA DE GRAZALEMA Parque Natural
SERRANÍA DE GRAZALEMA             Parque Natural
Cabras Montesas en la Sierra del Endrinal. Foto. Antonio Barroso Robles

 

Podríamos decir que este medio es él más amplio y representativo del Parque Natural. Son las formaciones rocosas ampliamente repartidas por todo el macizo de Grazalema, que se presentan en zonas de crestas, cárcavas, afiladas aristas, sierras menores y cumbres.

En las crestas de la Sierra de Zafalgar, Sierra del Pinar, Sierra del Endrinal y Sierras de Líbar, y prácticamente en la totalidad de las sierras altas y ásperas, vive la cabra montes (Capra hispánica), la cual llega a ser considerablemente nutrida en número de animales que saltan y corretean entre los grandes bloques de rocas o simplemente pastan en los pequeños navazos de la sierra. Muy escurridiza y difícil de observar en los entresijos de las rocas habita la comadreja (Mustela nivalis), que a su vez gusta de transitar por los muros de piedras de cortijadas y linderos que separan los términos municipales.

Las aves son una vez más el grupo más numeroso de la fauna que se encuentra en las paredes, cárcavas y tajos de la sierra. Aquí el búho real (Bubo bubo), de difícil avistamiento, elige un lugar en lo más recóndito del roquedo para llevar a cabo su reproducción. Las rapaces diurnas están representadas por el halcón común (Falco peregrinus) y el águila-azor perdicera (Hieraetus fasciatus), que comienza su puesta en los primeros meses del año, construyendo su nido en lo alto de alguna repisa de la pared al que año tras año aporta pequeñas ramas; la observaremos prácticamente unida durante todo el año a la pareja en sus largos desplazamientos en busca de alimento. También lo hace el cernícalo común (Falco tinnunculus) diferenciado particularmente de su otro pariente el cernícalo primilla por ser sedentario y prefiriendo los cortados rocosos para anidar. El águila real (Aquila chrysaetos), majestuosa, se deja ver con sus más de dos metros de despliegue en sus vuelos nupciales sobre las crestas de la Sierra del Pinar. Sin duda, el ave que veremos con más asiduidad sobrevolando la mayoría de los senderos por los que caminaremos en el Parque Natural es el buitre común (Gyps fulvus), que forma en estas sierras una de las mayores colonias de la Península. Resulta gratificante verlos en sus vuelos nupciales allá por los meses de diciembre y enero a ambas aves con las alas completamente desplegadas y casi soldados el uno con el otro.

El alimoche (Neophon pernoterus), también aprovecha las corrientes térmicas para volar, desplazándose en líneas, círculos y vuelos rasantes cercanos a las paredes de las sierras.  En los tajos cercanos a las poblaciones y ruinas viven los cernícalos primillas (Falco naumanni), estival, anidando en muchos lugares varias parejas. El vencejo real (Apus melba) que vuela velozmente en nutridos bandos entre los tajos de la Garganta Verde con vibrantes chillidos que emiten incansables, apresando multitud de insectos.

Bandos de grajillas (Curvus monedula), que buscan su alimento en los campos y cercanías de huertos, lugares donde también veremos otras aves como la lavandera blanca (Motacilla alba) que sube a los pequeños campos y huertos ubicados a cotas más altas en las que normalmente no se les ve. De caracolillos y saltamontes dan buena cuenta las abubillas (Upupa epops) y bandos de chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) que sobrevuelan los tajos de la sierra.  



Cernicalo primilla. Foto. A. Barroso Robles
Atardecer sobre la Sierra del Pinar. A. Barroso
La Gente de la Sierra. Foto. A Barroso
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© Antonio Barroso Robles

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