SERRANÍA DE GRAZALEMA Parque Natural
SERRANÍA DE GRAZALEMA             Parque Natural
LA SIERRA DEL ENDRINAL. Foto. A. Barroso Robles
Los Simancos de la Balsa. Sierra del Endrinal

Sierra gris y caliza. Sierra que fuiste testigo del paso de Roma allá por tus contornos, que sufriste conquistas ismaelitas, sublevaciones al Califa, Reconquistas Cristianas y sublevaciones Mudéjares. Sierra que diste lo mejor que tenias para llevar a tu pueblo con sus paños a América. Sierra que acogiste y asististe a los bravos patriotas que acudieron a defender a sus mayores, mujeres, niños, hombres y casas cuando el impostor quería imponer su tiranía en nombre de la Francia. Sierra fiel que en otros tiempos diste calor con tus encinas en los duros y nevosos inviernos. Sierra que en el crudo invierno grazalemeño recompensabas con tus Maravedíes a la Casa De Arcos gracias a tus Pozos de Nieve que enviaban el frescor a la campiña y a Cádiz .Sierra que proporcionabas leche, quesos, jardas de lanas, arrobas de carbón y leña, legumbres y cereal en tus eras. Sierra que sufriste el desatino de tus vecinos, que te desvistieron por su codicia o ignorancia y aún así nos enseñaste y nos recompensaste con tu paciencia, encanto y tu perenne soledad interrumpida por hileras de extraños que solo te recorren por unas horas. Allá quedan los tiempos en que la Sierra cantaba con los cencerros de las ovejas, los ladridos de perros Turcos, los silbidos y hondas de los pastores. En la memoria se sumergen los ordeños en los apriscos por la mañana y las bajadas por el Pilón de la Sangre cargados de cantaros sostenidos solo por la habilidad del pastor con su chivata , en el sueño de los Jarillos , los Bonitos, los Sordos, los Menacho quedan las mañanas y tardes resguardados en los Respaldaeros sufriendo las ventisqueras y chaparrones... son gente de otra estirpe, son gente que en algunos casos decidieron compartir la inmortalidad de esta Sierra. Por algo será que cuando el contexto económico y burocrático se transformó y tuvieron que abandonar la Sierra muchos siguieron en sus cercanías y la recuerdan como si fuera ayer... pastores que te dicen que los dientes lo echaron allí y que siguen subiendo a La Sierrecilla, El Dornajo y a ella misma... y seguramente se irán con esta experiencia vital a ver a San Pedro y allí le preguntaran ¿podemos meter las parias en el Corral de La Llaná? Por que entre el cielo y la Sierra del Endrinal no hay ná.
 

Fernando Campuzano Dominguez. Septiembre de 2011.

La Sierra del Endrinal desde el Horcajo. Foto. A. Barroso Robles
Atardecer sobre la Sierra del Pinar. A. Barroso
La Gente de la Sierra. Foto. A Barroso
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© Antonio Barroso Robles

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