SERRANÍA DE GRAZALEMA Parque Natural
SERRANÍA DE GRAZALEMA             Parque Natural
Sierras de Líbar, Mojon Alto, Pto del Correo y Tiro de la Barra-Republicanos. Foto. A. Barroso Robles

Nos lleva este recorrido por una zona del Parque Natural algo transitada, pero no por ello menos interesante: las Sierras del Sureste y en concreto los renombrados Llanos del Republicano. El origen del nombre de Villaluenga hay que buscarlo en la disposición alargada y estrecha que toman sus calles. Hacia el siglo XVIII es cuando sus habitantes le suman “del Rosario”. Este itinerario comienza a la altura de la báscula y unos corrales para el ganado, que están situados a las afueras de Villaluenga en dirección Grazalema. Desde aquí parte una pista que asciende suavemente en dirección sureste hasta el Puerto de las Mesas, pasando en primer lugar por un arroyo que durante el invierno recoge las aguas de lluvia discurriendo algo angosto para verter su caudal en la Sima de Villaluenga. Más adelante veremos a ambos lados del camino pastando al ganado en pequeños llanetes cercados por piedras. Después de esta subida llagamos al puerto de la Mesa donde encontraremos una casa, la Casa del Cerrillo y el camino se abre en dos; el de la derecha nos llevará a una zona de pinos de repoblación conocida como la Cañada de los Bueyes y el de la izquierda, que es el que tomaremos, nos conduce a una cancela que curiosamente en su lado izquierdo continúa empedrada. Nos internaremos en este bosque al que también llaman la gente de la sierra “los Sotos”. Una vez pasada la cancela, la pista se divide en dos; nosotros tomaremos la bifurcación de la derecha, la cual desciende entre alcornoques mezclados con encinas y especies propias de este bosque, de las que cabe citar al brezo (Erica australis) arbusto muy ramificado, con flores dispuestas en grupos de 4 a 8, situadas en las puntas de las ramillas laterales, densas, de color rosa fuerte. Antes de continuar, podemos ver un cartel a la derecha del camino que nos descubre las aves que más fácilmente podremos observar durante el trayecto. Desde la pista observaremos a nuestra derecha una buena panorámica de las sierras hacia el sur, al fondo los valles de la Barrida y las estribaciones del Parque Natural de los Alcornocales. Continuaremos descendiendo por este lugar donde afloran las rocas
de las areniscas del Aljibe, pues atravesamos un terreno formado en gran parte por esta unidad geológica. No es extraño sorprender piaras de cerdos dando cuenta de los frutos del encinar y los acopios que les proporcionan los ganaderos de Villaluenga. El carril, algo polvoriento en los días de estío, desemboca en una cancela que da paso a unos grandes llanos de naturaleza arcillosa: tened cuidado en la cancela, está justamente delante del desagüe del carril.

Nos encontramos en Las Navas de Villaluenga o Llanos del Republicano, donde también existe un cartel que nos explica en un texto breve qué es la formación geológica conocida como Polje.Tras acceder a los llanos, observaremos a nuestro frente la Sierra de Líbar y otras sierras que forman este macizo;(fotografia) justo delante de nosotros observamos un collado rocoso muy significativo, llamado el Tiro de la Barra y Pto. del Correo, por el que se accede a los Llanos de Líbar. Al cruzar el llano observaremos el cauce del Arroyo de los Álamos y de las Merinas, que seguiremos según avanzamos. Si echamos mirada tras los pasos anteriores, vemos el límite que forma el bosque y al fondo las estribaciones de la Sierra del Caillo; más a la derecha la unión con la vecina Sierra del Endrinal de la que destaca el pico del Reloj con su característica tonalidad de grises blanquecinos de la roca caliza. A medida que cruzamos el llano, muy castigado por las huellas de los vehículos, vemos salpicadas encinas que nos delatan con su escasa presencia, la tala que soportaron en aras de ganar terreno para utilizar este lugar y otros muchos de la Sierra, a la siembra de grano y pastos para el ganado.

El nombre de Llanos del Republicano se debe a los acontecimientos de pasadas guerras, donde un republicano fue víctima y su cadáver arrojado a la sima; tambien lugar llamado desde antiguo como la Sima del Cabo de Ronda, ya que según se cuenta, un cabo de la localidad malagueña corrió la misma desgracia, de haí su nombre. En la base de la Sierra de Líbar encontraremos la boca de la Sima del Cabo de Ronda o Sima de Republicanos. Observaremos cómo la sima recoge en forma de embudo las aguas de los numerosos regatos que se forman en el llano, y las diversas formas que toman las rocas calizas con la erosión. Dicha sima fue topografiada por primera vez por un equipo de espeleólogos del Centro Excursionista de Cataluña en agosto de 1.971. Tiene un desarrollo de 300 m y 200 m de profundidad, donde se llega a un lago sifonante de unos 20 m. En los alrededores de la Sima podremos detenernos y disfrutar con la contemplación de las grandes encinas que crecen en estos rincones de la sierra.

Otra posibilidad que sugiere este itinerario es llegar a los extensos Llanos de Líbar, y desde aquí enlazar con los que se dirigen a Cortes de la Frontera o Montejaque (Málaga). Idea factible, ya que su trayecto nos llevará a conocer algunos rincones sugerentes y que ofrecen bellas panorámicas del Parque Natural. Si apostamos por ello nos dirigiremos caminando teniendo a nuestro lado izquierdo la base de la Sierra de Líbar en busca de una angarilla que da acceso al Pto del Correo o Tiro de la Barra, que antes cité. A pocos metros de ascenso destaca entre la pobre vegetación un gran arce (Acer monspessulanum). Este árbol posee las hojas divididas en tres lóbulos y se
unen a lasramas por un peciolo largo; si tenemos la suerte que nuestra excursión la llevemos a cabo en el otoño, observaremos sus hojas que toman un color rojizo, muy bonito. Madura el fruto en el verano y es una sámara dotada de dos alas menbranosas, que bien podemos coger del suelo para comprobarlo.
Antes de llegar al primer puerto, a nuestras espaldas, entre la sierra, se abre los llanos del Republicano dibujados por los meandros del arroyo de las Merinas; al fondo, el encinar y alcornocal de Sierra Peralto y más alla, las estribaciones de la sierra del Caillo unida a la sierra del Endrinal. Llegamos al Pto. del Correo, lugar de hermosos contrastes donde, entre encinas, se encuentra la casa del mismo nombre. Aquí podemos hacer un alto en el camino y tomar aliento para la próxima subida. La casa, prácticamente en ruinas, conserva un aljibe como pocos existen en la sierra cuya agua se vierte en unos pilancones de roca para dar de beber al ganado que por allí pasta. En su interior encontraremos un cao hecho en un tronco de quejigo del que casi ya no quedan en la sierra; una verdadera obra de artesanía, como otras tantas que el tiempo y alguna que otra circunstancia más ha borrado de la cultura serrana.

De nuevo retomamos la marcha por una vereda flanqueada en su lado izquierdo por un muro de rocas que llega al Tiro de la Barra o Puertos de Líbar, de 1.021m. A nuestra izquierda se extiende la Sierra de Líbar y Mojón Alto donde nidifican buitres leonados. Una vez llegado a dicho puerto, dejamos una pequeña dolina a nuestra izquierda, pasamos una angarilla y comenzamos a descender entre grandes encinas, teniendo al fondo la gran mole calcárea de la Sierra del Palo. De nuevo pasamos otra angarilla y desembocamos en los Llanos o Navas de Líbar, situados a mil metros de altitud sobre el nivel del mar donde encontramos al fondo el Cortijo de Líbar. Como culmen a esta extraordinaria excursión, bien podríamos visitar la Fuente de Líbar donde se forma una pequeña laguna a la que se acercan numerosas aves a saciar la sed y recrearnos en las distintas estampas que nos ofrece el lugar, encrucijada de cuatro términos municipales y dos provincias.

Atardecer sobre la Sierra del Pinar. A. Barroso
La Gente de la Sierra. Foto. A Barroso
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© Antonio Barroso Robles

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