SERRANÍA DE GRAZALEMA Parque Natural
SERRANÍA DE GRAZALEMA             Parque Natural
Salto del Cabrero desde el Pto del Boyar. Foto. A. Barroso Robles

El presente itinerario, además de ser uno de los más frecuentados, no deja de ser un recorrido de un interés especial, en el que descubriremos prácticamente la totalidad de los elementos naturales e históricos que surgirán durante su trayecto. El punto de partida lo situaremos a pocos kilómetros de Grazalema, en la carretera que la une con Benamahoma, en el Puerto del Boyar de 1.103 m.s.n.m., Lugar de parada obligatoria, desde el mirador se disfruta de una espléndida panorámica de la sierra y amplias zonas hacia el oeste, divisándose en días claros la Bahía de Cádiz y varias poblaciones de la provincia. En sus proximidades existe una cancela que nos dará paso a este recorrido, primero por una pista y más adelante por un sendero. Comenzaremos adentrándonos en un pequeño bosquete de pinos de repoblación cuyo sotobosque desarrollado sobre un suelo pobre en nutrientes, está dominado por aulagas y algún que otro matagallos. A ambos lados del camino observaremos mezcladas entre las zarzas, madreselva, rubia y entre las rocas heléboros fétidos. Pasamos de nuevo una cancela y caminamos bajo el Tajo del Albarral con su característico color anaranjado, en breve llegamos al cortijo del Albarral, situado en una pequeña loma dominando la gran depresión del Boyar, regentado por una buena familia de Grazalema que lleva a cabo las faenas propias de la cabaña ganadera. Desde las proximidades de la casa tendremos una buena panorámica de la ladera sur de la Sierra del Pinar, destacando el Pico del Monete y la Cañada de la Madera, la extensión de pinos piñoneros y allá en las crestas despuntando varios pinsapos.

Nos encontramos en un lugar que ha sido objeto de varios estudios geológicos, llamado Corredor del Boyar por el geólogo Suizo M Blumenthal (1934-37). A este se unieron otros estudiosos describiendo varias de las interpretaciones de la formación de este lugar; entre ellos JoséMac Persons, Gavala, Hoppe, y en 1978 lo hace Bourgois. Así, tal como lo vemos, el Boyar constituye desde su Pto. hacia el fondo del valle donde se abre, una vasta y alargada cuenca donde se distinguen claramente la Sierra del Pinar, perteneciente al Subbético medio y las estribaciones de la sierra del Endrinal, donde nos encontramos, que corresponden al Subbético Interno. Abandonaremos los aledaños de la casa y pasaremos una cancela que da acceso a un pequeño valle interior, donde crecen encinas y esbeltos quejigos con sus características marcas de desmoche, producidas por la saca de leña para hacer carbón y otras necesidades que antaño requería la vida en estos apartados lugares. Aquí en el llano, junto a la típica estampa del ganado que se nutre de hierba, apreciamos a nuestra izquierda una buena regeneración de grandes encinas que crecen en las intrincadas peñas de la sierra del Endrinal; conocido este lugar como el Pto. del Naranjal, vertiente opuesta al valle de Dornajos. Aquí tendremos buenas vistas del Tajo del Albarral y tajos cercanos que son utilizados como atalayas por buitres y como lugares de nidificacion del cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) y chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax), que aprovechan las pequeñas oquedadesde la roca para anidar y desde las que se lanzan al vacío con sus espectaculares vuelos acrobáticos.

Continuaremos entre grandes quejigos llegando a una nueva cancela que marca los límites municipales de Grazalema y Benaocaz. Tras ella accedemos a una zona más apretada de vegetación. En el camino existen varios ejemplares de arce y salpicados algunos endrinos, espinos majoletos, agracejos y acebuches. Muchos de éstos aparecen parasitados por el muérdago (Viscum cruciatum) que llega incluso a matarlos. Esta última planta, que se aloja sobre las ramas gruesas del árbol, presenta tallos largos y hojas carnosas de color verde-amarillentos; sus flores pequeñas brotan en primavera, en grupos pequeños; su fruto es una baya de unos 10 mm de color rosado cuando maduran. La semilla se encuentra cubierta por una sustancia viscosa la cual se adhiere al pico de las aves. Éstas, en su afán por desprenderse de ellas, frontan el pico una y mil veces contra las ramas de los árboles, favoreciendo la diseminación de la planta.

En lugares de hondonada, buscando la frescura, vemos algunos quejigos de portes corpulentos. Aquí el bosque está algo abandonado, caminamos junto a unos tajos calizos con incrustaciones de nódulos de sílex que forman la sierra del Orgazal, en cuyas grietas nacen aros y helechos. La vereda aunque bien marcada puede perderse de vista, no obstante está marcada con flechas pintadas sobre las rocas en todo su trayecto, todo un ejemplo de cómo no se debe balizar una ruta en plena naturaleza. Pasamos por unos pequeños alfanjes practicados para hacer el carbón. Más adelante crecen rosales silvestres, lentiscos y madreselva. Estos alcanzan una altura considerable, podemos apreciar sus enormes tallos a salvo de la acción de las cabras, por crecer entre la maraña de los tallos de las zarzas que forman setos impenetrables. Algunas aves, como el mirlo y la pequeña curruca cabecinegra, encuentran aquí un lugar ideal donde llevar a cabo sus ciclos reproductivos. Ascenderemos suavemente hasta llegar y pasar una angarilla que da acceso a unas praderías, desde donde podemos observar el Salto del Cabrero de 985 m.s.n.m. Estos enormes tajos, visibles desde varios lugares del territorio del Parque Natural, están formados por una falla entre las que se abre un profundo desfiladero en cuyo fondo se hallan depositados restos de grandes bloques de roca. Separadas ambas cumbres de no más de 50m., la
principal supera los 80 m. de verticalidad. En esta última se dibujan grietas, lajas, desplomes y un sinfín de relieves que son aprovechados por muchos inquilinos alados y donde anclan raíces deforma inverosímil, encinas, algarrobos y bellas plantas y flores rupícolas, que contrastan sobre los diferentes tonos de la roca caliza.

Cuenta este lugar, como otros muchos de la serranía, con su leyenda particular. al referirnos a su nombre, dejemos volar la imaginación y pensemos el porqué del apelativo...Salto del Cabrero. En estos prados podremos descansar un buen rato y llevar a cabo la interpretación del paisaje que nos rodea. En su centro crece un gran nogal y en sus cercanías encontraremos una era donde se realizaban las faenas de la trilla tras la recogida del cereal que se cultivaba en estos lugares y que fue desde tiempos remotos la brega tradicional para la elaboración del grano que hoy día podríamos afirmar desaparecida. Vemos una fuente y más arriba, entre las peñas, la vieja vivienda. Todo ello hace de este lugar una verdadera estampa pintoresca, sin olvidarnos de cómo fue de dura la vida rural para muchas familias en estos apartados lugares.

De nuevo retomamos el camino y tras pasar otra angarilla accedemos a la zona más alta del itinerario, por un sendero que discurre en el lateral de un muro de rocas, donde existe otra casa enclavada entre grandes encinas. En este lugar rodeado de grandes llanos nos llama la atención los majanos: montículos de piedras sueltas. El origen de estas curiosas formaciones, radica en el arduo trabajo de ganarle espacio al terreno, con el fin de favorecer el crecimiento de la hierba para el sustento del ganado. Estas formaciones proporcionan a su vez el asentamiento de muchos animales, que encuentran aquí un buen lugar donde desplegar sus facetas o construir sus madrigueras. El camino se abre en dos, el de la izquierda nos lleva directamente al Pto. de Don Fernando y el de la derecha, que es el que tomaremos, va en dirección al fondo de un navazo a los pies del Salto del Cabrero. Seguiremos avanzando por el camino, dejando la montaña a nuestra derecha, observando cómo prácticamente desde nuestra altura se eleva a arista rocosa que lleva a la cumbre principal. Entre encinas caminamos por este senderillo, las rocas nos deja ver a la bella rosa albardera (Paeonia coriacea) de lustrosas hojas grandes y vistosas flores que brotan entre abril y julio. A ras del suelo vemos a la nevadilla (Paronychia argentea) con brotes largos de unos 25 a 30 cm., hojas de 1 cm. de largo y la mitad de ancho, las flores van en grupos que nacen en las axilas de las hojas, muy bonitas, algo plateadas y muy pequeñitas. Entre las rocas también crece la coscoja (Quercus coccifera) arbusto, incluso con porte de arbolillo, que también crece por los alrededores. La coscoja es muy apetecida por el ganado caprino que hace acopio de sus tiernas hojas; en cambio las maduras son persistentes y duras, verdes por el haz y envés y espinosas en el margen. Este arbusto florece en primavera, fructificando la bellota al otoño siguiente. Una vez en este llano, que es una dolina en cuyo lateral apreciaremos un sumidero por donde se filtran las aguas en los días de cuantiosas lluvias, vemos al frente la Sierra de la Silla y a nuestra derecha la cara sur del Salto del Cabrero, donde crecen algarrobos y acebuches. En otro lateral descansan las ruinas de antiguos corrales o apriscos para el ganado. Este lugar también se presta a la contemplación y dedicar un buen rato a observar a los buitres con sus idas y venidas desde varios lugares de la sierra, al igual que otras aves menores que buscan alimento por los alrededores del llano.

Atravesaremos el llano por su centro y nos dirigiremos hacia el sur por un sendero que traspone a unos llanetes y que en algunos rincones está muy marcado por las escorrentías de las aguas de lluvias. De esta forma llegaremos al Puerto de Don Fernando (886 m.s.n.m.) donde se une la otra vereda que dejamos en el lateral del muro. Desde aquí ya se divisa Benaocaz con la Sierra del Caillo al fondo. Este puerto recibe el nombre de Don Fernando a raíz de unos acontecimientos que acaecieron, según cuenta la historia, con la visita de los Reyes Católicos a Benaocaz. Yaen dirección a Benaocaz, atravesaremos una zona árida, donde, a nuestra derecha, la roca caliza adquiere formaciones de todo tipo y la vegetación, más bien escasa, es dominada por aulagas y matagallos, que pierde intensidad conforme nos acercamos al lugar más evidente por donde descender, dejando una casa y una cabreriza a nuestra izquierda.

Bajamos por una vereda algo serpeante que de nuevo da paso a hermosos lugares y buenas vistas. Antes de llegar a Benaocaz, cruzaremos el arroyo del Pajarito por un puente construido a principios del siglo XX. A continuación cruzaremos una cancela que nos dará paso a las primeras casas de este bello pueblo serrano, pasando por hermosos rincones donde los habitantes de la zona crían el ganado. Antes de dar por finalizada nuestra excursión, podemos visitar el museo de Benaocaz y compartir la hospitalidad de este bonito pueblo andaluz, habitado desde la prehistoria como lo atestiguan los restos arqueológicos hallados en sus cercanías.

Atardecer sobre la Sierra del Pinar. A. Barroso
La Gente de la Sierra. Foto. A Barroso
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© Antonio Barroso Robles

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