SERRANÍA DE GRAZALEMA Parque Natural
SERRANÍA DE GRAZALEMA             Parque Natural

Esta excursión, a pesar de su corto trayecto, no deja de ser un bellísimo paseo y un aporte más al conocimiento de estas sierras.

Para llevar a cabo este itinerario, basta con preguntar por la calzada romana en la población de Ubrique o por la calleCamino de Benaocaz, en cuyas proximidades se encuentra la famosa y rica fuente de los nueve caños. Aquí existe un molino que era utilizado antiguamente, además de las tareas propias de estas construcciones, para lavar la lana y paños del lugar. Más adelante pasamos por el puente de arroyo Seco, el cual se interna en la población llamándose desde aquí hasta su desembocadura en el Embalse de los Hurones, como el río de Ubrique. Comienza el recorrido con una cuesta un poco empinada, para tornarse más adelante suave aunque siempre en ascenso. Comprobaremos cómo se ha ido rellenando la calzada con escombros mientras nos introducimos en este valle al que los lugareños llaman La Manga de Ubrique. A compañan al camino grandes algarrobos, lentiscos, acebuches, y sencillos huertos que son aprovechados para la siembra de todo tipo de cultivos y rediles para el ganado.

Pasamos por un lugar conocido como el Rano. A nuestra derecha se elevan los tajos del Bujeo por cuyo fondo discurre un pequeño arroyo que baja de Vega Redonda todo lo contrario a lo que podamos imaginar, la calzada romana de no más de 4 kilómetros recorre un valle interior por cuyo fondo discurre el Arroyo Seco, de nacimiento en las proximidades de Benaocaz y que nos acompaña encajado a nuestra izquierda. Llegamos a una angarilla en cuyas inmediaciones mana agua en la fuente del Potacho.

Por aquí esta vía de comunicación se encuentra en un estado más estable y disfrutaremos de su perfección. A nuestra izquierda la Sierra del Salto de la Mora, lugar donde se encuentran las ruinas romanas de Ocurris, que al igual que esta calzada sufrió a comienzos de los 80 un penoso abandono y más tarde, en la década de los 90 algún que otro conato de regeneración de la calzada.

Entre las piedras de la calzada crecen nevadilla (Paronnychia argentea) y el trébol (Trifolium tomentosum) con sus inconfundibles inflorescencias algo rosadas formando pequeñas bolitas de unos quince milímetros de tamaño, ligeramente esponjosas. Curiosamente estas bolitas las utiliza el alcaudón común para depositarlas en el fondo del nido, con el fin de que los huevos y los pequeños alcaudones se encuentren más confortables. A ambos lados acompañan otras especies típicas mediterráneas como torvisco, retamas, espinos majoletos y esparragueras y entre los bloques de roca podremos ver cornicabras. Varios arroyos cruzan la calzada que por aquí sube algo más empinada. En una curva nos detendremos para tomar aliento y obtener una buena vista del valle y de las estribaciones de la Sierra del Endrinal, el Peñón de la Veredilla y Sierra Alta. A nuestros pies crece una tupida vegetación de acebuches, lentiscos y demás arbustos que crecen soportando la sequía estival, época para la que no recomiendo este itinerario, ya que por su orientación está prácticamente expuesta a la solana del Sur. Esta vía de comunicación unía, además de Ubrique y Benaocaz, la desaparecida villa
de Archite, núcleo habitado por el reino nazarí de Granada en el siglo XV. Esta población, según se recoge en los estudios del arqueólogo Luis Javier Guerrero Misa, desapareció en el siglo XVI como consecuencia de una hipotética riada, obligando a sus habitantes a abandonarla partiendo hacia la vecina Ubrique. Continuando, a nuestra derecha se eleva un tajo calizo tapizado con helechos y flores muy llamativas como la boca de dragón (Antirrhinum majus) de bellas flores color púrpura agrupadas en ramilletes alojados en sus ramillas terminales. Entre las fisuras de la roca crecen helechos e incluso varios ruscos (Ruscus aculeatus), planta de tallo arbustivo y que tambien vive en lugares cercanos a las riberas; aquí lo podremos ver con sus características florecillas situadas en el centro del tallo, muy cerca de las axilas de las
recias y pequeñas hojas donde se formaran unas bolitas rojas que contrastan con el verde de la planta. Entre las ramas de estas plantas y varios arbustos que se asoman al tajo, veremos al pequeño y activo herrerillo común (Parus caeruleus) de hermoso plumaje que contrasta con la variedad de la vegetación. Destaca por su color celeste en el capuchón de la cabeza, en las alas y cola, y por el vientre amarillo. Más adelante llegaremos a un lugar donde existe un cartel que nos explica el significado de las alcantarillas, por las que discurre un arroyo que recoge aguas de Fuente Santa, donde curiosamente crece una adelfa (Nerium oleander) que da una agradable nota de color al lugar. Neruim, nombre romano de la adelfa, transcripción del nombre griego nerión, que deriva del narós: fluir, manar; a su vez derivado de la rais indogermánica anau: fluir, nadar; porque la adelfa vive junto a los cursos de agua. En etimología popular se ha relacionado con el nombre griego de Nereo, dios marino, padre de las Nereidas y guardián de los rebaños de focas de Poseidón, por estar esta planta distribuida por las riberas del Mediterráneo.

Pasaremos por los aledaños de la casa del Chite. Y una angarilla nos da paso para continuar en dirección a Benaocaz o bien a la Manga de Villaluenga. Desde aquí observaremos una impresionante vista de la Sierra del Caillo y las estribaciones de la Sierra del Endrinal. Toda la cordal de la Sierra del Caillo, la cumbre del Cao o Navazo Alto de 1.397 m.s.n.m., siguiendo la línea de cumbres y cotas vemos la Brecha, se eleva otra cumbre con el nombre de El Cintillo de 1.176 m.s.n.m., mas abajo el Boquinete y desde aquí se alza la cumbre de la Lajita de 1.229 m.s.n.m., cayendo en una cresta de un kilómetro aproximadamente sobre los Tajos de Aguas Nuevas. En dirección a la Manga de Villaluenga, pasamos junto a una fuente y más adelante cruzamos bajo una higuera el arroyo de Fuente Santa que sierra abajo aporta agua a arroyo Seco. Por aquí la vegetación es bastante más escasa y abierta por árboles y arbustos sobre los que el alcaudón común (Lanius senator) instala su nido; lo veremos posado sobre las ramillas terminales de los espinos majoletos o bien sobre los cables donde lo podremos apreciar e identificar. Ave de tamaño medio, con un plumaje vistoso en el que destaca el color pardo rojizo de la cabeza y la franja de color negro que se extiende sobre la frente y los ojos, el pico es ligeramente ganchudo con el que da caza a grandes insectos y pequeños reptiles que clava y guarda, a modo de despensa, en las espinas de arbustos; las alas, al igual que la cola, son de color negro y están cruzadas por dos bandas blancas; el resto del cuepo es blancuzco. Es un ave que nos visita en el mes de marzo y se marcha al final del verano hacia el África Tropical.

Un pequeño  puertecillo junto a la carretera desciende hacia el área recreativa y de acampada de Cintillo y Aguas Nuevas. Pasaremos delante de las ruinas de lo que en su tiempo se pretendió que fuese un hostal o algo así, deplorable. Una suave bajada nos dejará en una fuente y si queremos podremos optar por subir al mirador de la Manga donde pondremos final a nuestra excursión. En las inmediaciones existe una buena representación de la calzada, que se interna en dirección a la Manga de Villaluenga bajo el trazado de la carretera.

Como habéis podido comprobar es un itinerario que viene acompañado por una buena serie de agravios, que muchas veces nos hará desistir de su recorrido. No obstante exceptuando su entrada y salida bastante deteriorada, no deja de ser una bella excursión llena de contrastes. Los amantes de la historia y de la naturaleza en general encontraran un elemento más que añadir al rico conocimiento que encierra la serranía de Grazalema.

Atardecer sobre la Sierra del Pinar. A. Barroso
La Gente de la Sierra. Foto. A Barroso
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© Antonio Barroso Robles

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