SERRANÍA DE GRAZALEMA Parque Natural
SERRANÍA DE GRAZALEMA             Parque Natural
Pino Piñonero. Foto. A. Barroso Robles

En varios de los itinerarios por los que transitaremos o simplemente en nuestros desplazamientos  por el área del Parque Natural, observaremos cómo crecen algunas especies vegetales fruto de las repoblaciones efectuadas hace más de 30 años. Las laderas del monte Albarracín, en El Bosque, se encuentran repobladas con Pino Carrasco (Pinus halepensis) y algunos retales de Pinos Piñoneros (Pinus pinea), con los que se obtienen, en función de su superficie, notables beneficios económicos con la recogida de las piñas. La Sierra del Endrinal, el Puerto del Boyar en la Cañada de la Madera, la Loma de Sandiales y en Villaluenga del Rosario camino a Republicanos, son otros de los lugares de la sierra donde se aprecian estas repoblaciones, lugares que últimamente son sometidos a tala y aclareo de árboles para facilitar la salud de estosbosquetes. Tampoco faltan los eucaliptos,(Eucaliptus camaldulensis) que lejos de formar grandes áreas, se presenta en pequeñas agrupaciones.



Desde la aparición del hombre primitivo, el cazador recolector y en los comienzos del Neolítico (6.000 años a.C.) comienzan las tareas agrícolas y ganaderas. A esta actividad le acompañó los preliminares de las tranformaciones del medio; este hecho se constata por los numerosos yacimientos encontrados con: hoces, hachuelas, molinos... herramientas utilizadas para el desmonte de la arboleda en aras de ganar terreno para la siembra de cereales. Así podremos comprobar en la mayoría de los itinerarios que aquí se describen y en otros muchos rincones de la serranía, zonas deforestadas para cultivar cereales y olivos, entre otras especies. No obstante fueron en las zonas cercanas a los ríos en las que se fueron sembrando árboles de huerta como nogales, cerezos, membrillos, naranjos, caquis y algo más alejados de los cursos de agua aparecen retales de almendros y zonas de llanos fértiles fueron utilizadas para la siembra de cereales. Además también podemos comprobar cómo en muchos rincones algunas plantaciones de especies vegetales se hacen con árboles ornamentales de crecimiento rápido y nada que ver con la vegetación autóctona. Parece ser que está de moda plantar especies foráneas sin observar las posibles plagas que les puedan causar a la vegetación autóctona. Espero que algún día la administración y en casos concretos algunos particulares unan sus esfuerzos en beneficio de todos.


Tambien cabe añadir que en la serranía crecen muchos árboles y arbustos singulares, ya sea por su tamaño, edad, rareza etc., que hacen que estos seres vivientes sean únicos y que describiremos a lo largo del relato de las distintas excursiones. Sea como fuere el porqué de estas repoblaciones, dejaremos que sean los técnicos especialistas los que se refieran al estado y mantenimiento de estas agrupaciones vegetales. Fácil es la crítica sobre estos temas tan delicados con los que fácilmente se cuestionan, arrojando espesas opiniones y olvidando entre otras cuestiones los muchos jornales con los que los habitantes de la sierra encuentran un beneficio económico, olvidando la importancia que tienen estas masas arbóreas a las que acuden y de las que viven no pocos animales que encuentran cobijo y alimento.


Cabe señalar la importancia que tienen las repoblaciones que se llevan acabo año tras año organizadas por colectivos conservacionistas,colegios y diversas asociaciones con un alto grado de participación ciudadana.

Atardecer sobre la Sierra del Pinar. A. Barroso
La Gente de la Sierra. Foto. A Barroso
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© Antonio Barroso Robles

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